Sol y fotoprotección

Fotoprotégete del sol

 

Ha tardado en llegar pero lo ha hecho con fuerza. Esta semana hemos dado comienzo al verano y con él, las ansiadas vacaciones, los días en la playa, las tardes en la piscina para quienes aún se quedan en Madrid, las terrazas, el buen tiempo, el sol… Y de él venimos a hablaros en la entrada de hoy.

El sol es tan necesario como perjudicial, mucho más si no nos protegemos como es debido. Nuestra piel tiene mecanismos de defensa para protegerse del sol y por eso se broncea, una piel bronceada ha conseguido una mayor producción de melanina, lo que le hace más resistente a la agresión solar, la piel expuesta al sol sufre un engrosamiento para aumentar la defensa y además genera antioxidantes endógenos protegiéndonos de los radicales libres.

 

El espectro solar se compone de diferentes radiaciones que afectan a nuestro sistema de diferentes maneras:

  • La radiación UVB, es la más energética y es la encargada del bronceado y de la síntesis de vitamina D. Actúa a nivel de la epidermis produciendo daño celular tanto a nivel de estructura como del ADN; en el aspecto físico es la responsable del eritema o enrojecimiento de la piel.
  • La radiación UVA provoca la pigmentación inmediata de la piel, ese tono bronceado que se produce en las primeras exposiciones solares. El daño en la piel lo produce mediante la formación de radicales libres (que nuestra piel se protege mediante la síntesis de antioxidantes) que, al igual que la radiación UVB daña ADN y estructuras celulares, pero esta vez sobre una capa más profunda al alcanzar, esta radiación, la dermis; a su vez, degrada las fibras dérmicas que conllevan al fotoenvejecimiento y además genera un estado de inmunosupresión que puede desencadenar la fotosensibilidad.

 

Ambas radiaciones son responsables de otros síntomas como dolor de cabeza, insolación, oftalmia, alergias, cataratas….

  • La radiación visible es la única que puede percibir el ojo humano y es la que produce algunas hiperpigmentaciones en la piel como el melasma, unas manchas muy habituales en mujeres embarazadas o sometidas a cambios hormonales como es el caso de la toma de anticonceptivos orales o mujeres en tratamientos hormonales en menopausia.
  • La radiación infrarroja es la responsable de la sensación de calor, produce un aumento de temperatura en las células de la hipodermis y la formación de radicales libres.

 

A pesar de la gran importancia del sol en nuestras vidas, hemos visto como sus radiaciones pueden generar diferentes problemas tanto a nuestra piel como al resto del organismo. Una exposición prolongada al sol puede conllevar un daño solar al disminuir las defensas de la piel, lo cual puede acabar produciendo ciertas infecciones como hongos o los herpes labiales tan comunes en verano; el daño solar también puede lesionar el ADN celular, producir mediadores de la inflamación y radicales libres que generan oxidación celular e incluso alteraciones en la dermis.

 

Muchos protectores solares no solo incorporan filtros, ya sean químicos, físicos, orgánicos o biológicos; si no que también tratan de paliar estos efectos nocivos del sol. Además, hoy en día, la fotoprotección se adapta a las necesidades y gustos de cada uno de nosotros encontrando en las farmacias diferentes formatos y texturas que seguro nos agradarán y nos facilitarán la aplicación y renovación del protector solar.

Recuerda que puedes preparar la piel mediante complementos alimenticios ricos en omega 3, vitaminas antioxidantes del grupo C y E, betacarotenos, licopenos… que proporcionan una protección extra (NUNCA sustituyen a la crema protectora) aumentando las defensas endógenas de la piel y estimulando, a la vez, el bronceado.

 

Esperamos que esta información te lleve a mantener una piel bronceada y saludable todo el verano. Y si has tenido algún percance, no dudes en visitarnos para ofrecerte la mejor atención farmacéutica.

 

Y disfruta del sol con moderación.

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